mayo 4, 2026

El abandono rural no es una falla: es el resultado de un modelo que prioriza lo urbano

El campo colombiano ha sido históricamente presentado como una deuda pendiente del Estado. Falta de infraestructura, acceso limitado a servicios básicos y escasas oportunidades económicas configuran un panorama de abandono que se repite en múltiples regiones.

Sin embargo, reducir esta situación a una simple falla institucional es una lectura incompleta.

El abandono rural es también el resultado de un modelo de desarrollo que ha privilegiado lo urbano. Las inversiones, la planificación y las decisiones estratégicas han estado orientadas principalmente hacia las ciudades, dejando al campo en un segundo plano.

Esta lógica no es reciente. Se ha consolidado a lo largo del tiempo.

El problema no es solo la ausencia de políticas efectivas para el campo. Es la forma en que se define qué es prioritario.

Mientras el desarrollo siga concentrado en lo urbano, el mundo rural continuará rezagado.

Y con él, una parte fundamental del país.