mayo 4, 2026

La violencia se transforma mientras el Estado responde con fórmulas del pasado

Los últimos hechos de violencia en el país no solo muestran un aumento en los ataques, sino una transformación en la forma en que estos ocurren.

Se trata de acciones más fragmentadas, menos previsibles y con una clara intención de generar impacto mediático inmediato. No buscan necesariamente el control territorial tradicional, sino alterar la percepción de seguridad.

Frente a esto, la respuesta del Estado sigue anclada en esquemas que responden a lógicas anteriores del conflicto.

Ese desfase entre fenómeno y respuesta genera un problema estructural: se combate una realidad que ya cambió.

Mientras tanto, la ciudadanía enfrenta las consecuencias de un escenario que combina incertidumbre, desinformación y temor.

Entender esta transformación no es un ejercicio académico. Es una necesidad urgente para evitar respuestas que, aunque contundentes en apariencia, resultan insuficientes en la práctica.