mayo 4, 2026

La desinformación no se explica sola: depende de quién tiene el poder de amplificarla

La desinformación se ha convertido en uno de los temas más recurrentes del debate público en Colombia. Se denuncia, se señala y se intenta combatir desde distintos frentes.

Pero el enfoque suele quedarse corto.

El problema no es únicamente la existencia de contenidos falsos. Es la capacidad de amplificación.

No toda la información circula de la misma manera. Algunas narrativas logran mayor alcance, más visibilidad y mayor impacto. Y eso no ocurre por azar.

Plataformas digitales, algoritmos y estructuras de difusión determinan qué contenidos se posicionan y cuáles pasan desapercibidos. En ese proceso, la información deja de depender únicamente de su veracidad para depender de su capacidad de circulación.

Esto cambia el problema.

La desinformación deja de ser un asunto de contenido para convertirse en un asunto de poder.

Porque quien tiene la capacidad de amplificar, tiene la capacidad de incidir.